Coronilla de San Miguel Arcángel
- Catholic
- 22 sept 2025
- 5 min de lectura
Actualizado: 30 sept 2025

Historia y Promesas
La coronilla fue revelada en Portugal a la sierva de Dios Antónia de Astónaco aproximadamente en el año 1750. El arcángel Miguel le dijo a la monja carmelita que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones a través de las cuales se invoca la intercesión de San Miguel y de los 9 Coros Celestiales correspondiente, rezando un padrenuestro y tres avemarías en cada salutación.
San Miguel Arcángel manifestó a la monja carmelita Antonia de Astóco las siguientes promesas para aquellos que recen su coronilla:
Enviar un ángel escogido de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la comunión.
Y a quienes la recen todos los días les asegura que:
Disfrutarán de su asistencia continua durante esta vida y también después de la muerte.
Serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.
Como rezar la Coronilla (tiempo necesario: 20-25 minutos)
Señal de la Cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.
1 Gloria
I. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad Perfecta. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
II. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
III. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
IV. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
V. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
VI. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
VII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Principados, que Dios
Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de obediencia. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
VIII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios
Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la Fe, y en las
buenas obras, y así nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
IX. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Ángeles, que Dios
Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida
mortal, y nos guíen a la Gloria Eterna. Amén.
(1 Padre Nuestro. 3 Avemarías)
Santa María, reina de los ángeles, ruega por nosotros.
San José, varón seráfico, ruega por nosotros.
En honor a San Miguel (1 Padre Nuestro).
En honor a San Gabriel (1 Padre Nuestro).
En honor a San Rafael (1 Padre Nuestro).
En honor a nuestro ángel de la Guarda (1 Padre Nuestro).
Oraciones finales:
O Glorioso Príncipe San Miguel, Jefe Principal de la Milicia Celestial, Guardián fidelísimo de las almas, Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino,…Sois nuestro admirable Guía y Conductor.
Tú que brillas con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, líbranos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a ti Asístenos con vuestra afable protección para que seamos más y más fieles al servicio de Dios todos los días de nuestra vida.
V. Rogad por nosotros, O Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor.
Omnipotente y Eterno Dios, te adoramos y bendecimos. En vuestra maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este mismo Arcángel. Envíale que nos conduzca a la Presencia de Vuestra Excelsa y divina Majestad. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
Despues de la Coronilla a San Miguel Arcángel, se puede agregar la siguiente oración (recomendado):
ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES
¡Oh Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles! Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.
¿Quién como Dios? Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos.
¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza.
¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.
Consejos
1) Es fundamental no reducir esta devoción a una superstición: nada está garantizado sin una fe verdadera y una vida cristiana coherente. De lo contrario, estaríamos deshonrando la misericordia de Dios, quien ofrece esta devoción al glorioso Arcángel San Miguel como ayuda para que un día alcancemos la vida eterna.
2) Al igual que San Miguel, estamos llamados a ser humildes. En lugar de buscar oraciones dirigidas a él, este glorioso arcángel —cuyo nombre significa "¿Quién como Dios?"— nos indica ofrecer nuestras oraciones a Dios, su creador, y a la Virgen María, reina de todos los ángeles. También nos recuerda que debemos reconocer a todos los ángeles, no solo a él, una señal increíble de su humildad. Con este espíritu de humildad, debemos reconocer que es difícil, quizás imposible, orar siempre con la fe, la devoción y la concentración perfectas que esta devoción requiere. Pero en lugar de desanimarnos, esto debe movernos a pedir al Señor y a San Miguel, Príncipe de Su Iglesia, que presten más atención a nuestras intenciones y a nuestro sincero deseo de llevar a cabo esta hermosa práctica. Y debemos confiar en que, más por su misericordia que por nuestras propias acciones, podamos alcanzar las promesas de esta hermosa devocion.
Fuentes: Santisimavirgen.com.ar

Comentarios